ࡱ> {   !"#$%&'()*+,-./0123456789:;<=>?@ABCDEFGHIJKLMNOPQRSTUVWXYZ[\]^_`abcdefghijklmnopqrstuvwxyz|}~Root Entry F`2n EWordDocument sCompObjnSummaryInformation( sido tensa. Esta tensin inherente se deriva de la fractura que existe entre estructuras de gobierno de base predominantemente nacional y la naturaleza global de ciertos mercados y transacciones econmicas, De estas ltimas surgen demandas de cambio y restricciones a las polticas pblicas nacionales y a su eficacia. Sin embargo, muchas de estas demandas son ms exigencias de poltica derivadas de una agenda internacional desequilibrada que imperativos del mercado. Distinguir entre unas y otras no es tarea fcil. Este trabajo consta de cinco secciones. En las dos siguientes, luego de la introduccin, se analiza la globalizacin como un fenmeno que se expresa a travs de dos facetas, una de mercado y otra de poltica. En la cuarta seccin se exploran algunas reas en donde las polticas nacionales pueden marcar una diferencia. Finalmente, en la quinta seccin se formulan algunos comentarios sobre los vnculos entre globalizacin y gobernabilidad. II. La globalizacin y el mercado El fenmeno de la globalizacin hace referencia a la expansin de la actividad econmica ms all de las fronteras nacionales a travs del movimiento creciente de bienes, servicios y factores. Como tendencia general, la globalizacin tiene poco de nuevo: desde sus orgenes la historia del capitalismo ha estado asociada a la gradual integracin de los mercados locales primero, y nacionales despus. Sin embargo, la naturaleza y el impacto de la globalizacin han cambiado con el tiempo.1/ Como fenmeno de mercado, la globalizacin encuentra su impulso bsico en el progreso tcnico y, particularmente, en la capacidad de ste para reducir el costo de mover bienes, servicios, dinero, personas e informacin. Esta reduccin de la distancia econmica ha permitido aprovechar las oportunidades de arbitraje existentes en los mercados de bienes, servicios y factores, disminuyendo (pero no eliminando) la importancia de la geografa y la eficacia de las barreras de poltica. En la etapa actual, el proceso de globalizacin tambin se caracteriza por un notable incremento en la capacidad de las firmas para fragmentar geogrficamente los procesos productivos, lo que ha contribuido a un crecimiento sostenido del comercio (especialmente de manufacturas) y la inversin internacionales (cuadro l). Una apreciacin extrema considera este fenmeno como algo que lo abarca todo, y asimila la globalizacin con la gradual desaparicin del Estado-nacin (vase Ohmae, 1995). Otras concepciones todava advierten alguna funcin para las polticas nacionales en tanto stas se limiten a promover la construccin de un Estado competitivo, basado en la promocin de un clima de inversin favorable para los inversionistas extranjeros (Cerny, 1995). Pero tambin hay quienes subrayan las especificidades de las polticas y arreglos institucionales y regulatorios nacionales como caractersticas dominantes del sistema internacional actual, todava basado en la supervivencia del Estado-nacin (Boyer, 1993). Estas diferencias no son triviales porque cada visin tiene distintas implicaciones de poltica. El concepto de la globalizacin como un fenmeno que lo abarca todo tiene el atractivo de la simplicidad: el mercado domina y la adaptacin (expresada en la bsqueda de la competitividad) es el curso razonable de accin en un marco de seleccin darwiniana. Pero esta visin es ms bien una recomendacin normativa respecto al mundo deseable para sus propugnadores que una descripcin, siquiera estilizado, de la realidad. CUADRO 1 La globalizacin: Hechos estilizados, 1983-1996 Comercio mundial Participacin de los pases en desarrollo en: Produccin mundial a/ 1983=100 Total b/ 1983=100 Manufacturas 1983=100 Inversin extranjera directa mundial c/ 1983=100 Comercio de manufacturas %Inversin extranjera directa mundial d/ % 1983100.0100.0 100.0100.013.1 24.2 1984103.8107.5 111.5116.312.7 20.8 1985107.5111.9 116.4116.412.0 23.6 1986111.3116.4 123.0170.713.1 14.7 19ܥe# s,rl,rlrr r C(rrrTrx"CTimes New Roman Symbol ArialCourier NewRevista de la CEPAL - Nmero Extraordinario 1998La globalizacin y la gobernabilidad de los pases en desarrollo Roberto Bouzas* Ricardo Ffrench-Davis** *Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales, FLACSO, Buenos Aires. **Asesor Regional Principal, Secretara Ejecutiva CEPAL Trabajo preparado para su presentacin en el Seminario "Gobernabilidad democrtica y participacin", organizado por la Comisin Sudamericana de Paz, Cochabamba, junio de 1998. Agradecemos la colaboracin de Heriberto Tapia. I . Introduccin Al saltar a primer plano el tema de la globalizacin en el decenio de 1990 tom un impulso renovado el examen de los vnculos entre el contexto econmico internacional y la gobernabilidad. As, con ropas nuevas, la globalizacin se ha reinstalado como tema recurrente en el debate sobre las restricciones que enfrentan las polticas pblicas en el mundo en desarrollo. El tema de la globalizacin se puso de moda nuevamente hace ya ms de una dcada, como resultado de dos factores. El primero es su evidente impacto sobre el funcionamiento de los mercados y la eficacia de las polticas pblicas. El segundo es su utilidad para formular diagnsticos sobre el cambiante equilibrio de la relacin entre Estado y mercado y para hacer recomendaciones sobre la orientacin deseable de las polticas pblicas. La complejidad del fenmeno explica la variedad de rasgos y significados que se le atribuyen. As, mientras algunos prefieren destacar los componentes econmicos de la globalizacin, otros le atribuyen contenidos predominantemente polticos o culturales. Del mismo modo, mientras que a veces se identifica la globalizacin con tendencias a la convergencia y a la homogeneidad, en otras se la presenta como compatible con desempeos, prcticas y arreglos institucionales dismiles. Para algunos autores la globalizacin est estrechamente asociada con los fenmenos de exclusin. De hecho, si se efecta mal, la globalizacin puede implicar que sectores ms desarrollados del pas pobre se integran al pas rico, desligndose de su nacin, y, por lo tanto, se acenta la exclusin social y econmica. Aqu planteamos que hay formas activas y deliberadas de insertarse en la economa global que fortalecen la integracin nacional. La globalizacin, como profundizacin de las corrientes comerciales, de inversin y de tecnologa ha contribuido a la expansin y modernizacin de los sectores exportadores de muchas economas. En los ltimos aos varios de los pases de crecimiento ms rpido han registrado una fuerte expansin de las exportaciones y algunos se han convertido en importantes receptores de inversiones extranjeras. Sin embargo, la conclusin de que el peso de la geografa ha desaparecido es errada y riesgosa. La globalizacin es intensa pero parcial, heterognea y desequilibrada. Ha avanzado rpidamente en algunos campos, pero lo ha hecho de manera ms lenta en otros. De hecho, el comercio y la inversin internacionales an son notablemente menores que el comercio interno y la inversin nacional. Los pases en vas de desarrollo deben seguir promoviendo una insercin ms plena en la economa internacional, pero sta no constituye una panacea ni est exenta de problemas. Por cuanto no ha llegado el fin de la historia, las polticas nacionales y los esfuerzos de integracin de los mercados nacionales continuarn ocupando un lugar central en el programa de poltica. Si bien la globalizacin condiciona la forma de hacer las cosas en lo econmico y en lo social, la experiencia contempornea muestra que no existe una receta nica aplicable a todo tiempo y lugar. Las polticas pblicas continan teniendo una base eminentemente nacional, en donde las diferencias entre pases importan mucho an. La relacin entre gobernabilidad y globalizacin siempre ha87113.8123.9 131.1255.814.7 11.6 1988118.8132.8 142.6283.215.6 15.7 1989122.5141.8 154.1337.318.2 14.7 1990125.0149.3 163.9324.517.9 14.8 1991123.8155.2 170.5253.719.6 26.2 1992125.0162.7 177.0274.320.8 28.6 1993127.5167.1 183.6362.323.8 33.5 1994131.3185.0 206.6388.125.7 37.9 1995133.9201.5 224.6494.825.2 30.4 1996137.3210.4 237.7541.3nd 36.9 Fuente: Organizacin Mundial del Comercio (OMC), Informe anual, Ginebra, varios nmeros; Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Desarrollo (UNCTAD), Informe sobre las inversiones en el mundo, Nueva York, varios nmeros; Naciones Unidas, Estudio econmico y social mundial, Nueva York, varios nmeros. a/ PIB mundial real. b/Volumen de exportaciones de bienes. c/ Flujos de entrada de inversin extranjera directa en dlares, deflactados por el ndice de valor unitario de las importaciones. d/ Calculado a base de los flujos de entrada. nd : no disponible. Las visiones alternativas tienen el atractivo de incorporar la heterogeneidad y las especificidades nacionales como rasgos paralelos al proceso de globalizaci6n. Pero, cul es el peso de la diversidad frente al fenmeno reconocido de la globalizacin? Dos factores deben tomarse en consideracin: el tipo de transacciones involucradas y los atributos del Estado-nacin sobre el que dichas transacciones influyen. En efecto, cuando se la juzga por su alcance segn mercados o atributos la globalizacin es un fenmeno muy heterogneo. Mientras que en ciertos mercados prevalece una elevada movilidad e integracin (como en el sector financiero), en otros mbitos (como la infraestructura o los principios societales bsicos) las races nacionales an subsisten como rasgos dominantes. Visto por otro prisma, si bien el comercio, los flujos de capital y la tecnologa han aumentado su movilidad en las ltimas dcadas, la capacidad para aprovechar tales cambios positivamente contina siendo un atributo esencialmente nacional. En efecto, a pesar del fuerte crecimiento del comercio internacional en comparacin con la expansin del producto interno bruto (PIB), el grueso de las economas nacionales contina orientado al mercado interno. En promedio, aunque hay muchas diferencias entre pases, el mundo exporta entre 15% y 20% de lo que produce anualmente. El resultado, entonces, es que entre un 80% y un 85% del PIB que se genera en el mundo en la actualidad no se comercia internacionalmente.2/ Del mismo modo, aun cuando la inversin extranjera directa tambin ha crecido ms rpidamente que la produccin, contina siendo una porcin pequea de la inversin total. En efecto, en 1996 la inversin extranjera directa alcanz un monto equivalente al 1.2% del PIB mundial y a slo un 6% de la inversin total. Si se agregan los flujos de financiamiento asociados a proyectos de inversin extranjera directa, esta participacin podra aumentar hasta el 10%. En consecuencia, alrededor del 90% de la inversin mundial corresponde a fuentes nacionales. Adems, aun en mbitos en donde la erosin de las barreras geogrficas y de poltica ha avanzado de manera ms rpida (como en los mercados financieros), es posible distinguir efectos diferenciados de la globalizacin sobre el funcionamiento de los mercados y la eficacia de las polticas pblicas. En efecto, si bien son evidentes las restricciones a la capacidad de los gobiernos para desarrollar polticas monetarias y fiscales independientes, un examen ms detenido muestra que existen mrgenes de accin remanentes y diferencias en el grado de autonoma de que disfrutan las distintas autoridades nacionales. En la prctica, la disciplina macroeconmica impuesta por la integracin de los mercados financieros es menor de lo que parece segn las concepciones ms extremas (Cohen, 1996). Como lo demuestran las investigaciones empricas sobre el grado de sustituibilidad entre activos denominados en distintas monedas, la movilidad de capitales an dista de ser perfecta (Herring y Litan, 1995) Por otra parte, dentro de ciertos mrgenes, las autoridades todava enfrentan contraposiciones (trade-offs) entre su autonoma de poltica y el grado de inestabilidad cambiara resultante. De hecho, a menos que stas tengan una preferencia absoluta por la estabilidad del tipo de cambio, normalmente ser posible conservar cierto grado de autonoma en el manejo de las otras polticas macroeconmicas a cambio de un cierto rango de volatilidad cambiara o de regulacin de los movimientos de capitales (CEPAL, 1998, cap. XI). Por consiguiente, aun en reas ms directamente afectadas por el proceso de globalizacin financiera, las autoridades nacionales conservan distintos grados de libertad. Estos grados de libertad no se distribuyen, sin embargo, de manera homognea: algunos Estados nacionales (y sus autoridades pblicas) disponen de ellos en mayor medida que otros. La cuestin relevante desde el punto de vista de las polticas no es, por consiguiente, si el proceso de globalizacin plantea restricciones (sobre lo cual no existe duda alguna), sino qu factores explican las diferencias nacionales y cul es el carcter preciso de la contraposicin que enfrenta cada autoridad pblica. El grado de independencia (y reputacin) de la autoridad monetaria, las caractersticas del sector privado (por ejemplo el tipo de relacin banca-industria), la situacin de las cuentas externas y otros atributos como el tamao y el grado de apertura de la economa son variables que influyen sobre dicha autonoma (Cohen, 1996, y Henning, 1994). Estas especificidades nacionales aparecen aun ms ntidamente en el mbito de las polticas microeconmicas o sectoriales (Garret y Lange, 1991). En resumen, la globalizacin como fenmeno de mercado tiene un impacto considerable sobre el funcionamiento de este ltimo y sobre la eficacia de las polticas pblicas nacionales. Sin embargo, las autoridades siguen disponiendo de grados variables de libertad expresados en distintas contraposiciones de poltica. La identificacin de los factores que explican esa variabilidad (incluyendo el peso de la historia o la experiencia pasada) parece ms til que la mera reiteracin de tendencias globales de validez general. III. La globalizacin y el papel de las polticas Pero la globalizacin no es nicamente un fenmeno impulsado por el mercado. Las polticas (como la remocin de las barreras que separan los mercados y la armonizacin de prcticas e instituciones nacionales dismiles) tambin desempean un papel importante. En ocasiones son las decisiones de poltica las que promueven y aceleran la integracin de los mercados y, por consiguiente, el movimiento hacia la globalizacin, con presiones hacia la convergencia de prcticas e instituciones nacionales diversas. Hay externalidades polticas que surgen cuando la diversidad de prcticas e instituciones resultantes de la organizacin poltica basada en Estados nacionales es cuestionada por actores con poder e influencia suficientes como para imponer sus preferencias o valores como "superiores" o "universales" (Lawrence, Bressand e Ito, 1995). El caso es ilustrado por el gran predominio alcanzado por agentes del sector financiero (principalmente operadores de capitales golondrina) en la confeccin del programa de reformas empujado por los Estados Unidos y Gran Bretaa y su peligrosa imposicin al resto del mundo. Otro ejemplo son los conflictos que se han planteado en temas tales como el vnculo entre el comercio internacional y los estndares laborales o ambientales. En el plano de las polticas el proceso de globalizacin se expresa en la llamada agenda de la integracin profunda. Paradjicamente, su surgimiento ha sido estimulado por la reduccin de las barreras fronterizas que tuvo lugar durante el ltimo medio siglo (la integracin superficial). En efecto, el xito de las polticas nacionales y la negociacin internacional durante el perodo de posguerra para reducir los obstculos fronterizos al movimiento de bienes y, en menor medida, a los servicios y formas tangibles e intangibles de capital (financiamiento, tecnologa y propiedad o control de activos) han puesto en el centro de la escena los obstculos no fronterizos propios de la agenda de integracin profunda (especialmente, aunque no exclusivamente, entre las economas industrializadas) (Khaler, 1994). Esta agenda no es slo ms compleja que la agenda fronteriza tradicional, sino que las recomendaciones normativas sobre cmo encaminarla son objeto de un debate mucho ms amplio. La agenda de la integracin profunda cubre una gran variedad de temas y, en el lmite, incluye virtualmente todas las polticas y prcticas nacionales no fronterizas. Entre ellas se destacan (Haggard, 1995). la extensin de las reglas internacionales del campo del comercio al de la inversin, asegurando el trato nacional y el acceso a los mercados (incluyendo el sector servicios) para los inversionistas internacionales; el tratamiento de los regmenes regulatorios nacionales que tienen efectos discriminatorios o desnivelan el -campo de juego, como las diferencias en la proteccin de la propiedad intelectual, en los estndares nacionales y las polticas sectoriales o genricas (financiera, industrial, tecnolgica, de competencia, ambiental, laboral, etc.); y el tratamiento de la llamada "friccin sistmica" derivada de las diferencias en las estructuras corporativas, industriales y polticas nacionales. La agenda de la integracin profunda plantea dos tipos de problemas. El primero es precisar su extensin y darle un carcter instrumental al concepto de nivelacin del campo de juego. El segundo es discernir los costos y beneficios asociados a la reduccin de la diversidad, en particular para los pases en desarrollo. La idea de nivelacin del campo de juego es atractiva como imagen pero peligrosa como objetivo de poltica. En principio, parece razonable sostener que deberan nivelarse aquellas prcticas e instituciones que otorgan una ventaja competitiva injustificada. Pero esta afirmacin no hace ms que eludir el problema: dnde est el lmite entre una ventaja justificada y otra injustificada? Qu prcticas nacionales responden a preferencias legtimas y cules al propsito de obtener ventajas desleales en la competencia internacional? Discernir los costos y beneficios de reducir la diversidad es igualmente complejo. En primer lugar, para evaluar los costos y beneficios, debe adaptarse un criterio cosmopolita o nacional? En segundo lugar cmo se valora la utilidad de agentes o Estados con diferencias sustanciales en sus niveles de ingreso y productividad? A ttulo de ejemplo, cul es el precio que los ciudadanos de un pas de bajos ingresos estarn dispuestos a pagar (expresado en un ritmo ms lento de crecimiento econmico) para reducir la agresin al medio ambiente? 0, los ciudadanos de los pases desarrollados debern pagar por el dao al medio ambiente acumulado en el pasado o deber aplicarse el criterio de borrn y cuenta nueva? Otro ejemplo se da en el campo de la proteccin de la propiedad intelectual, en un contexto en el que existen grandes diferencias en los gastos de investigacin y desarrollo que est en condiciones de realizar cada economa y en las ventajas competitivas ya adquiridas. Estos temas son en extremo contenciosos y, en ltima instancia, se remiten a un juego de poder e influencia propio de la interaccin internacional. La agenda internacional contempornea -como la de otros momentos de la historia- est llena de ellos, como lo ilustra el mandato y cobertura de la recientemente creada Organizacin Mundial de Comercio. Por consiguiente, los pases de Amrica Latina y el Caribe deben administrar no slo las tensiones creadas por el proceso espontneo de globalizacin como fenmeno de mercado sino, adems, las que se derivan de las iniciativas que impulsan la globalizacin como un fenmeno de poltica. IV. Ms ac de la globalizacin: algunas polticas que hacen diferencia A pesar de las tendencias a la homogeneizacin en las formas de organizacin de la produccin, las economas nacionales continan mostrando fuertes rasgos idiosincrticos en la forma en que se organizan los mercados, las relaciones entre stos y el Estado, y los vnculos que se establecen entre el Estado y la sociedad civil. Como ejemplo, baste sealar que, a pesar de la creciente movilidad del factor tecnologa, por su carcter incorporado en equipos, maquinaria y aptitud de la gente, implica la subsistencia de fuertes heterogeneidades en la capacidad de aprovecharla y traducirla en aumentos de la productividad. Aqu, el peso de la historia se hace sentir con toda plenitud, cuando un pas de ingreso por habitante de 6 000 o 3 000 dlares se abre pasivamente ante uno de 30 000 dlares y lo que tender a suceder es que el segmento desarrollado del pas ms pobre se integrar al pas ms rico y se desintegrar del resto de su nacin. La tarea de lograr crecimiento y equidad se torna muchsimo ms difcil y la gobernabilidad se debilita. El resultado es que existe un campo de accin significativo para las polticas nacionales y que stas no responden a una nica receta vlida en todo tiempo y lugar. Este campo no es homogneo ni tiene la misma amplitud para todos los pases. Por el contrario, depende, entre otros factores, del peso de las trayectorias pasadas, la reputacin de las autoridades pblicas y la eficacia de las instituciones nacionales. Muchos de estos atributos slo se acumulan a lo largo del tiempo y experimentan un cambio lento y gradual. Las recomendaciones normativas que se derivan de esta visin son menos lineales que las que emergen del paradigma de la globalizacin como un fenmeno que lo abarca todo, que buscan siempre ms de lo mismo (ms y ms apertura) y en donde las polticas y las especificidades nacionales han entrado en un definitivo cono de sombras. En efecto, el enfoque alternativo deja mayor margen para la eleccin y la experimentacin nacional, en la bsqueda de iniciativas que contribuyan a hacer diferencia entre una estrategia de adaptacin pasiva y otra de administracin creativa de los desafos planteados por la globalizacin. Para el diseo de las polticas nacionales revisten gran importancia los alcances precisos de la globalizacin en marcha. Por ello, en esta seccin se examinan con mayor detalle esos alcances en los campos del comercio, las finanzas internacionales y la inversin extranjera directa. Luego, se abordan las respectivas consecuencias macroeconmicas e institucionales, en un marco de los pases de Amrica Latina con mercados incompletos, incipientes o en proceso de maduracin. 1 . El comercio mundial Desde finales de la segunda guerra mundial se registra en gran nmero de pases y a nivel mundial una fuerte tendencia a un crecimiento del comercio internacional ms rpido que del PIB. Desde alrededor de 1945 hasta el decenio de 1990 el comercio exterior aument entre 1.5 y 2 veces la tasa anual de crecimiento del PIB mundial. Esta tendencia fue favorecida por la presencia del GATT y, ms recientemente, por las negociaciones de la Ronda Uruguay y se registr tanto en los pases desarrollados como en las regiones en desarrollo. Aunque en estas ltimas el crecimiento fue mucho ms marcado en el Asia oriental (principalmente en Corea del Sur, Taiwn, Singapur y Hong-Kong), tambin se observa un ostensible crecimiento en Amrica Latina (donde la participacin de las exportaciones -a precios constantes de 1980- subi del 14% al 23% del PIB entre 1980 y 1995). La informacin presentada en el cuadro 2 ilustra la situacin actual: Estados Unidos y Japn exportan bienes y servicios por el equivalente al 10% de su PIB, Alemania 22%, Suecia 33%, Corea y Chile 28%. En promedio, el mundo exporta el 20% de lo que produce anualmente (si se descuenta el componente importado que tienen las exportaciones, la cifra en trminos de valor agregado, que es la manera como se calcula correctamente el PIB, sera cercana a 15%). Hay entonces un 85% de la produccin mundial que no se comercia internacionalmente. CUADRO 2 Producto, exportaciones e inversin, 1994 PNB a/Participacin en el PIB b/ Exportaciones Inversin Mundo25 10320 21 Estados Unidos6 737 1016 Reino Unido1 07025 15 Alemania2 07622 22 Francia1 35523 18 Japn4 3219 30 Corea36728 38 Chile5028 27 Fuente: Banco Mundial, The World Bank Atlas, Washington, D.C., 1996. a/ Producto nacional bruto, en miles de millones de dlares corrientes. b/ Porcentajes de las exportaciones de bienes y servicios no financieros y de la inversin interna bruta respecto del PIB. En cuanto al 15% que s cruza fronteras, el intercambio es muy intenso en el mbito intrarregional. Por ejemplo, en el caso de los pases europeos, que por lejos son los principales exportadores mundiales (antes de la ltima ampliacin los entonces doce miembros de la Unin Europea contribuan con un 36% del comercio mundial), el 60% de sus exportaciones se dirige a los propios pases miembros de la Unin. Asimismo, el comercio intranorteamericano (Canad, Estados Unidos y Mxico) representa alrededor del 48% de sus exportaciones totales. En Amrica Latina, regin ms atrasada en el desarrollo de las relaciones econmicas intrarregionales, slo un quinto de su comercio se registra entre pases de la regin, aunque ha estado expandindose fuertemente en este decenio. Esto sugiere que la geografa es un aspecto relevante en la determinacin de los patrones de comercio. Hay un espacio natural para comerciar con los pases vecinos, lo que otorga especial importancia a los esfuerzos de integracin regional, como el MERCOSUR. Adems, gracias a la diferente estructura del comercio generado en el mbito regional, este intercambio contribuye a la expansin de las exportaciones de productos ms intensivos en valor agregado e innovacin tecnolgica que las que se dirigen hacia los Estados Unidos, Europa o Japn. De esta forma, las exportaciones intrarregionales tienen mayor potencial para generar desarrollo econmico y social, contribuyendo al desarrollo endgeno que proviene del propio interior de las economas nacionales (Devlin y Ffrench-Davis, 1998). La capacidad de aprovechar los beneficios del comercio internacional depende mucho de la disponibilidad oportuna de recursos fsicos y humanos y de las polticas econmicas que se adopten. Los pases de Asia oriental se desenvolvieron en un ambiente internacional con poca competencia y mucha autonoma para definir sus polticas econmicas durante sus primeros decenios de desarrollo. As, aplicaron polticas selectivas e intervencionistas para la promocin de las exportaciones, ofreciendo incentivos que tenan como contrapartida la generacin de capacidad productiva en trminos internacionalmente competitivos y en plazos razonables. La experiencia de Amrica Latina fue muy diferente, en particular desde inicios de los aos ochenta. El resultado en cuanto al volumen de las exportaciones ha sido satisfactorio, pero su calidad y su diversificacin han sido deficientes. A diferencia de los pases de Asia oriental, los precios de las exportaciones latinoamericanas han cado ms rpida y persistentemente en el tiempo. Por otra parte, el desarrollo exportador se ha transmitido muy dbilmente a los mercados internos. El cuadro 3 muestra las relaciones entre el crecimiento de las exportaciones y el crecimiento del producto interno bruto en algunos pases de la regin y en los pases de Asia oriental entre 1970 y 1980 y 1980 y 1995. El desempeo de los pases latinoamericanos en los dos ltimos decenios fue deficiente, en tanto que el de Asia oriental (no obstante los graves problemas experimentados desde 1997) ha sido notablemente superior. El pragmatismo se refleja en el diseo de las reformas y sus resultados. En consecuencia, la tarea actual es crear condiciones para una mejor insercin en el comercio mundial. 3/ Para ello debe invertirse en la gente y desarrollar los mercados incompletos, apostar a la educacin y generar mecanismos de capacitacin laboral, crear un ambiente macroeconmico estable, 4/ y fortalecer los mercados de capitales de largo plazo, mejorando el acceso para empresas sin historia y para las empresas pequeas y medianas. CUADRO 3 Crecimiento del PIB y de las exportaciones, 1970-1995a/ (Tasas de variacin medias anuales calculadas en dlares de 1980)b/ 1970-1980 PIB Exportaciones 1980-1995 PIB Exportaciones Amrica Latina d/5.6 2.01.86.2 (excluida Venezuela6.06.41.96.9 Argentina2.82.1 1.37.1 Chile2.57.4 4.27.6 Mxico6.710.2 1.39.4 Todo el mundo3.75.1 2.35.0 Estados Unidos2.86.2 2.64.7 Asia oriental Primera tanda e/9.314.17.913.7 Segunda tanda f/7.58.27.012.7 Fuente: Banco Mundial, World Tables, 1995, e Informe sobre el desarrollo mundial, 1997.- el Estado en un mundo en transformacin, Washington, D.C., 1997; Organizacin de Cooperacin y Desarrollo Econmicos (OCDE), OECD Economic Outlook, Pars, mayo de 1996; Comisin Econmica para Amrica Latina y el Caiibe (CEPAL), Amrica Latina y el Caribe, Polticas para mejorar la insercin en la economa mundial, segunda edicin revisada y actualizada, Santiago de Chile, Fondo de Cultura Econmica, 1998, cuadros 1. 1 y 111.2. a/ Corresponde a las exportaciones de bienes. b/ Para los pases que no pertenecen a Amrica Latina, las cifras fueron calculadas en dlares de 1987 c/ Para los pases que no pertenecen a Amrica, el perodo es 1965-1980. d/ Incluye 18 pases. e/ Incluye la Repblica de Corea, Hong Kong y Singapur. f/ Incluye Indonesia, Malasia y Tailandia. 2. Las finanzas internacionales El mercado internacional de capitales, que haba desaparecido con la crisis de los aos treinta, renaci lentamente despus de la segunda guerra mundial con el resurgimiento de la inversin extranjera directa y los flujos oficiales bilaterales y multilaterales. Aunque puede discreparse de las orientaciones que han tomado muchos organismos multilaterales en la posguerra, las propuestas de eliminarlos (a la Milton Friedman) son profundamente errneas. Ellos han representado un papel importante en el proceso de desarrollo econmico, el que ha sido crucial en situaciones de crisis. Indudablemente, es necesario mejorar el desempeo de -estas instituciones ante los desafos de fin de siglo, y procurar su desideologizacin. A partir de los aos sesenta comienza a desarrollarse un mercado de crditos bancarios, al cual accede intensamente Amrica Latina en los setenta. A ello, sigue una grave crisis de la deuda y una dcada con un mercado de capitales privados internacional fuertemente comprimido, en el que prcticamente desaparecieron las fuentes de financiamiento voluntario. En este perodo Amrica Latina se convirti abruptamente y de manera forzada en exportadora neta de recursos hacia el exterior, Esta situacin se invirti en los aos noventa al registrarse cambios en los mercados internacionales, especialmente en Estados Unidos (Calvo, Leiderman y Reinhart, 1993; CEPAL, 1998, Parte Tercera; Ffrench-Davis y Griffith-Jones, 1995). Esta recuperacin del financiamiento externo privado en los aos noventa fue en exceso de lo que la regin poda absorber sin generar desequilibrios importantes. As, Amrica Latina pas de la escasez a la abundancia. Un componente muy significativo de estos movimientos de capitales internacionales lo constituyeron los flujos financieros. En Amrica Latina, de cada cuatro dlares que entraron en el cuatrienio 1991-1994 slo uno fue inversin extranjera directa. La mayora correspondi a movimientos de capital de corto plazo -crditos financieros, depsitos bancarios en moneda extranjera, compra de acciones existentes, bonos de corto plazo- que, por su carcter especulativo, son ms voltiles (CEPAL, 1998, caps. IX-XII). Luego de la crisis de Mxico en 1994, los flujos especulativos se frenaron transitoriamente, en tanto que la inversin extranjera directa continu con su tendencia ascendente en el mundo en general y hacia las economas latinoamericanas en especial. Con ello, esa inversin se elev a alrededor de la mitad del flujo neto de capitales hacia la regin en 1996-1997, un buen progreso respecto de la cuarta parte cubierta en 1991 1994. Sin embargo, la otra mitad de los flujos corresponde principalmente a inversiones financieras, de alta volatilidad. 5/ De hecho, entonces, una parte apreciable del financiamiento externo recibido por los pases latinoamericanos no llega directamente a la inversin productiva, sino que se dirige a los mercados financieros y, de all, puede canalizarse a la inversin o al consumo segn el ambiente y las polticas que se apliquen en cada economa. Por ejemplo, la mayor apreciacin real del tipo de cambio en Mxico y la Argentina en comparacin con Chile, que tuvo lugar desde 1991, se explica por la mayor permisividad en el tratamiento de los flujos de capital por parte de los dos primeros pases y por los enormes ingresos de corto plazo que se registraron. Por esta situacin, los recursos que provienen del exterior, en vez de canalizarse hacia la inversin, se dirigen crecientemente hacia el consumo, en particular de productos importados. Esta es siempre un preludio de crisis de balanza de pagos y ajustes recesivos. Se genera as un gasto que no produce empleo ni producto nacional, y se acumula endeudamiento (u otros pasivos externos) a la par que no aumenta en forma correspondiente la capacidad productiva. La tasa de ahorro interno se vio fuertemente afectada por este fenmeno. En efecto, mientras que en Mxico y la Argentina sta decreci en el perodo 1990-1994, en Chile aument significativamente. De hecho, desde 1993 las tasas de inversin de Chile han sido las ms altas de su historia, despus de que en el perodo de la dictadura (con la excepcin de dos aos) registr tasas muy deficientes. El contraste entre el desempeo de Chile y el de Argentina y Mxico se debe a que en estos dos ltimos pases los capitales que ingresaron fueron fundamentalmente flujos financieros de corto plazo o fondos destinados a la compra de activos ya existentes. En Chile, en cambio, la inversin extranjera directa, dirigida a crear nueva capacidad productiva, es la parte mayoritaria de los ingresos externos porque las autoridades econmicas aplicaron restricciones al ingreso de flujos financieros y de corto plazo. El volumen global de afluencia de capitales a Chile se mantuvo en montos manejables debido a las polticas activas que aplicaron el Ministerio de Hacienda y el Banco Central (vase Ffrench-Davis, Agosin y Uthoff, 1995). Estas polticas fueron eficaces porque se desarrollaron en un marco en que se respetaban los equilibrios macroeconmicos bsicos y las autoridades pblicas contaban con una dotacin no despreciable de recursos tcnicos, reputacin y credibilidad. Es esencial, por lo tanto, la forma en que se enfrenta la afluencia de capitales externos. Los efectos dependen decisivamente de la naturaleza (y cantidad) de esa afluencia, Cuando llega en calidad de inversin extranjera directa a crear nueva capacidad productiva es muy distinto a que ingrese como depsitos bancarios en dlares o a comprar acciones existentes, con lo que presiona por la revaluacin del tipo de cambio, desestimula la inversin productiva interna y estimula el consumo de artculos importados. Los mercados de capitales de corto plazo de muchos pases se han integrado con el resto del mundo de manera ms intensa que los mercados productivos. Un ejemplo es el de la interconexin de los mercados burstiles y de la transmisin de auges y derrumbes estrepitosos, que ahora tambin ha alcanzado a los pases del Asia, antes aparentemente inmunes a estas crisis. En materia de movimiento de capitales financieros, se trata de corrientes gigantescas que crean dificultades tanto a los pases desarrollados como a los en desarrollo, en particular si no se adoptan medidas eficaces para responder en forma constructiva. Lamentablemente, no todos los pases cuentan con los mismos recursos para aplicar polticas eficaces. Pero si no se cuenta con ellos no es una buena prctica confundir la incapacidad con la virtud, ya que eso dara seales errneas y desalentara los esfuerzos por crear la capacidad de accin. De todo ello deriva que no hay una globalizacin uniforme. Las heterogeneidades que existen no son las ms favorables para el desarrollo y la equidad. Por el contrario, los altibajos que generan los movimientos de capitales de corto plazo tienden a estar sesgados contra el mundo de la produccin, la innovacin y la equidad. Los pobres y las empresas. productivas no pueden correr en los perodos de auge a la velocidad de los que tienen buen acceso a los mercados financieros internacionales. Menos an tienen la capacidad de enfrentar adecuadamente los perodos de contraccin. Son bien conocidas las fuertes concentraciones del ingreso y las innumerables quiebras que se han producido en el mundo y en Amrica Latina en los perodos de ajuste recesivo que, con frecuencia, siguen a fases de expansin no sostenible. El efecto tequila es un ejemplo evidente. 3. La inversin extranjera directa En 1994 la afluencia total de inversin extranjera directa hacia 140 pases sum cerca de 250 mil millones de dlares. Se elev velozmente en el bienio siguiente hasta llegar a cerca de 350 mil millones en 1996. Frente a un producto mundial de 30 billones, la inversin extranjera directa es equivalente a slo el 1.2% del PIB mundial. Como en el mundo cerca del 21% del producto total se destina a la inversin, el 6% de esta cifra era aportado por la inversin extranjera directa. No obstante, estas cifras estn en evolucin. La inversin extranjera directa est expandindose ms rpidamente que el PIB mundial, incluso a velocidad mayor que el comercio internacional. Por otra parte, las cifras de inversin extranjera directa omiten algunas corrientes de financiamiento asociadas a sus proyectos de inversin. Si stos se tomaran en consideracin, la participacin de la inversin extranjera directa en la formacin de capital mundial podra corregirse a un porcentaje que se acerca al 10%. 6/ An as, como se seal, alrededor del 90% de la inversin interna total es de origen nacional. No obstante, la inversin extranjera directa tiene una importante contribucin que realizar en el proceso de desarrollo econmico. De hecho, uno de los rasgos tpicos de la globalizacin reciente ha sido la mejora en la capacidad de las empresas para fragmentar los procesos productivos en emplazamientos geogrficamente dispersos. En efecto, la notable reduccin de los costos del transporte y las comunicaciones ha facilitado la divisin del proceso productivo y permite la participacin de un mayor nmero de emplazamientos geogrficos segn las ventajas que cada uno tenga en la cadena de valor agregado. Este hecho ha ampliado las posibilidad de participar ms activamente en las redes internacionales de produccin administradas por las grandes compaas multinacionales. Este proceso se ha visto acompaado de una bonanza de la inversin extranjera directa y de la proliferacin de nuevas formas de asociacin no accionaria entre empresas. Sin embargo, la posibilidad de participar en esas redes de produccin depende de caractersticas nacionales no vinculadas necesariamente con las polticas especficas de inversin extranjera o el costo de la mano de obra. En efecto, ms importantes que stas parecen ser la eficiencia con que la economa receptora responde a las demandas de estabilidad macroeconmica, su disponibilidad de infraestructura y la calificacin y adaptabilidad de la mano de obra. Todas estas cualidades son requisitos necesarios en el contexto del nuevo patrn de organizacin de la produccin y slo se acumulan lentamente a lo largo del tiempo.7/ En definitiva, la captacin de inversin extranjera directa es altamente sensible a la capacidad de las economas locales de crear ventajas especficas que fortalezcan el ambiente empresarial de una regin particular. Muchas de las polticas de reforma convencionales son insuficientes o van a contramano de los cambios necesarios para generar competitividad sistmica. 4. Mercados incompletos y miopes La visin dominante se basa en una fe ciega en el poder del mercado para escoger bien automticamente entre agentes ms y menos eficientes y entre buenos y malos bancos y que, en cambio, no discriminar en contra de los sectores de menores ingresos, los jvenes y las empresas pequeas y medianas. Esta deficiente comprensin sobre el funcionamiento de los mercados -en particular los financieros, de tecnologa, educacin y capacitacin laboral- explica muchos de los sesgos regresivos y desestabilizadores que han caracterizado la aplicacin del enfoque neoliberal. En el mbito financiero esta concepcin se refleja en reformas que han generado una proliferacin de bancos en situacin de falencia y carteras muy deterioradas, un contexto de altas tasas de inters y escasa disponibilidad de financiamiento para la inversin productiva. El resultado de las reformas financieras de los aos 1974-1981 en Chile fue una severa crisis que estall en 1983, luego de lo cual el Estado se vio obligado a intervenir el grueso del sistema privado para ponerlo en orden y sanear las carteras. Slo 14 aos despus del inicio de la crisis, se ha terminado de negociar el pago futuro de la deuda de los bancos privados al Banco Central. Lamentablemente, durante la dcada de los ochenta este estilo de reformas financieras tendi a predominar en otros pases de Amrica Latina, haciendo caso omiso del hecho que la manera que se escoja para hacer las reformas financieras ser esencial para la forma que adopte una de mercado, para su sustentabilidad y para la equidad resultante en la distribucin de las oportunidades que ofrece. En cierto nmero de esferas cruciales -como el estilo de las reformas comercial, financiera y tributario, la poltica cambiara, la forma de alcanzar el equilibrio fiscal y el tipo de regulaciones sobre los movimientos de capitales- existen diferencias esenciales en el abanico de polticas posibles al alcance de las autoridades nacionales o locales. Esta diversidad se traduce en una diferencia significativa en trminos del resultado final. Adems, la existencia de insuficiencias, deficiencias o, en un lenguaje ms tcnico, "mercados incompletos" en muchas reas plantea una funcin vital para el Estado y las polticas pblicas. Uno de los rasgos esenciales de la educacin, la capacitacin laboral y el acceso y adaptacin de nuevas tecnologas es que son canales eficaces para romper la reproduccin de la pobreza y la desigualdad, dada la inexistencia de mercados privados que resuelvan por s solos estos problemas. Los mercados deben ser construidos o completados, explorando de manera sistemtica las reas de complementacin entre los sectores pblico y privado. 5. Equilibrio macroeconmico: cunto y cmo? Las polticas nacionales que estn ms ac de la globalizacin y hacen la diferencia requieren, no obstante, de un contexto favorable en el que operar de manera eficaz y brindar resultados superiores en comparacin con los que seran generados por reformas ms simplistas. Una de estas exigencias es la prevalencia de ciertos equilibrios macroeconmicos bsicos (Ffrench-Davis, 1996). Qu significa el equilibrio macroeconmico? Que no debe gastarse lo que no se tiene. Ni en el caso de una familia ni en el de un pas. La falta de reconocimiento de esta realidad siempre tiene un alto costo. Grandes desequilibrios macroeconmicos han sido causantes de numerosos quiebres democrticos y de bruscos retrocesos distributivos en Amrica Latina. El mantenimiento del equilibrio macroeconmico es, por consiguiente, condicin necesaria para que otras polticas puedan ser eficaces a largo plazo. Los equilibrios macroeconmicos no son garanta de crecimiento y menos an de desarrollo, ya que estas tareas son mucho ms complejas, pero son una condicin necesaria No basta con alcanzar una situacin de equilibrio macroeconmico. Tambin es importante la forma en que se hace y su sustentabilidad. En los aos recientes se ha registrado una notable reduccin de los dficit del sector pblico en Amrica Latina. Despus del deterioro experimentado en la dcada de los ochenta, muchos pases mejoraron su desempeo en los noventa. Incluso muchos han registrado supervit fiscales. Sin embargo, este logro ha sido con frecuencia empaado por la forma en que se ha conseguido, generalmente a expensas de la inversin y de ciertos componentes del gasto social (como ser cada de los salarios de los funcionarios pblicos, incluso los profesores) que, a la larga, deterioran la capacidad sistmica de competir. La inversin pblica es por lo general complementaria de la privada, por lo que su reduccin acaba afectando negativamente el proceso de acumulacin. La reduccin de los salarios pblicos puede llevar al Estado a perder sus mejores cuadros, haciendo ms improbable la aplicacin eficiente de las polticas. En un proceso de transformacin, la eficiencia y el nivel del gasto social -salud, capacitacin laboral y educacin- son componentes esenciales, porque ellos son la clave para construir una economa con una distribucin equitativa de las oportunidades y con capacidad productiva creciente. 6. Calidad y efectividad de las instituciones Otra exigencia para el buen funcionamiento de las polticas que marcan una diferencia es la prevalencia de instituciones pblicas eficaces y dotadas de personal tcnicamente competente. Ello es necesario para permitir una buena gestin de las polticas y un uso eficiente de los recursos disponibles. Con frecuencia, los recursos son reducidos y limitan la posibilidad de desarrollar polticas de diverso tipo. Sin embargo, en ocasiones se dilapidan grandes recursos por su uso discrecional y arbitrario. La precariedad de las instituciones pblicas en muchos de nuestros pases coloca en un alto nivel de prioridad a la reforma y la racionalizacin de la administracin pblica, en un contexto de jerarquizacin de funciones y funcionarios. Tambin es necesario, por fin, que las instituciones sean legtimas y crebles para que sus polticas sean eficaces. Las instituciones pblicas necesitan legitimidad y credibilidad, dado que la coercin y la sancin son mecanismos poco perdurables para asegurar la aplicacin de las leyes. La legitimidad y credibilidad de las instituciones pblicas es, sin embargo, una tarea que trasciende a las autoridades y que se vincula con el conjunto de la sociedad y, en particular, con las organizaciones polticas. Si las organizaciones polticas y otros organismos no gubernamentales tienen poca legitimidad ante la poblacin, ser difcil poner en operacin instituciones pblicas crebles en un contexto democrtico. Mejorar los mecanismos de representatividad, seleccin, eleccin, reclutamiento y formacin parece, por lo mismo, esencial. Estas polticas son an ms complejas de disear y ejecutar que las anteriores, por cuanto se refieren a uno de los componentes bsicos del tejido social. Sin embargo, de su xito depender en buena medida la posibilidad de influir activamente sobre el destino econmico de una sociedad, en contraposicin a una adaptacin pasiva a las tendencias que emanan del sistema internacional. V. Conclusiones: globalizacin y gobernabilidad La globalizacin econmica ha ganado terreno. Pero, como hemos tratado de demostrar en este artculo, la mayor parte de las decisiones sobre produccin, empleo y el acontecer diario de nuestros pases se desenvuelve an dentro de las fronteras nacionales. En consecuencia, condicionar lo esencial de las polticas pblicas a las consecuencias que involucren la dimensin meramente externa o financiera puede constituir un grave error poltico y econmico. El proceso de globalizacin impone tensiones inevitables sobre las condiciones de gobernabilidad de los pases en desarrollo. En efecto, aun tomando en consideracin todas las acotaciones que hicimos respecto al concepto de la globalizacin como un fenmeno que lo abarca todo, ni su existencia ni sus efectos pueden ignorarse. Pero los Estados nacionales no estn irremediablemente condenados a la impotencia o a la adaptacin pasiva frente a los efectos de la globalizacin. Si este fuera el caso, las condiciones de gobernabilidad sufriran un deterioro irreversible, imponindose un escenario de conflicto e inestabilidad recurrente. La heterogeneidad de la globalizacin tiene gran significacin. Por ejemplo, las corrientes financieras se han globalizado mucho ms fuertemente que otros aspectos. En contraste, las polticas redistributivas estn radicadas al nivel nacional; con el debilitamiento de la ayuda internacional se ha diluido buena parte de lo poco que haba de redistribucin globalizada. Un problema similar surge respecto de las polticas maeroeconmicas. La coordinacin internacional es dbil y ello se refleja en la inestabilidad cambiara y de tasas de inters en los pases del Grupo de los Siete. Estos problemas estn agravndose en vez de solucionarse con el actual auge financiero. En un mundo que requiere ms y ms eficiente coordinacin macroeconmica y una funcin redistributiva ms eficaz, se observa una tendencia regresiva. La gobernabilidad exige un reequilibrio de las tendencias que exhiben los distintos ingredientes de la globalizacin. Pero el proceso de globalizacin ofrece, adems, oportunidades. Una de ellas es la posibilidad de mejorar las condiciones de acceso a mercados anteriormente ms segmentados. Otra es la creacin de nuevas oportunidades a medida que aumenta la competencia, se sientan las bases para el establecimiento de nuevas alianzas empresarias y societales y se desarticulan los oligopolios establecidos. Si estos ltimos bloqueaban la modernizacin, desarrollaban un comportamiento del tipo rentista y explotaban al resto de la comunidad, las nuevas coaliciones pueden generar resultados ms favorables que el statu quo. Del mismo modo, la globalizacin puede permitir, en determinadas circunstancias, mejorar la calidad de las polticas nacionales aumentando el costo de ejecutar polticas insustentables. Estas oportunidades, sin embargo, son slo potenciales, y estn distribuidas heterogneamente entre pases. En efecto, no hay ninguna garanta a priori de que el mejor acceso podr materializarse en una interaccin ms positiva o que el resultado de las nuevas coaliciones ser superior al preexistente. Del mismo modo, no es seguro que aun cuando la globalizacin haga muy costosa la ejecucin de polticas insustentables en el mediano y largo plazo, las nuevas polticas sern superiores a las que se aplicaran en un contexto de mayor autarqua. La globalizacin de los mercados financieros y el comportamiento de manada pueden incluso inducir a error en la eleccin de las polticas ms adecuadas, como ocurri en Mxico antes de la crisis de diciembre de 1994 y en Corea y Tailandia en los aos previos a 1997. En ambos casos, los mercados financieros aplaudieron previamente y luego alimentaron activamente la generacin de los desequilibrios que desembocaron en las crisis financieras en ambos casos. La causa primaria fue la absorcin de un volumen excesivo de fondos externos, cuya rentabilidad se abult gracias a la apreciacin cambiara de esos pases y a las burbujas que se generaron en los precios de activos burstiles e inmobiliarios. En la prctica existe una evidente ambigedad sobre lo que constituye polticas errneas y polticas correctas, especialmente cuando el objetivo de las mismas no se especifica. Es una poltica correcta aquella que promueve el crecimiento a largo plazo o la que mantiene el entusiasmo de los inversionistas financieros nacionales y extranjeros? La misma poltica puede hacer ambas cosas a la vez? En conclusin, contina siendo decisivo promover una insercin ms dinmica y diversificada en el comercio mundial, preocuparse de la manera ms explcita de la sostenibilidad de las tendencias macroeconmicas (en particular de los flujos financieros) y aumentar la capacidad de incorporar tecnologa y difundir productividad en la sociedad a travs de polticas mesoeconmicas (inversin en infraestructura, educacin, capacitacin laboral, apoyo a la innovacin tecnolgica y de gestin, desarrollo del segmento de largo plazo del mercado de capitales y acceso de las empresas pequeas y medianas, etc.). Para ello es preciso identificar los atributos que mejoran esa capacidad y que permiten revertir los aspectos negativos heredados de comportamientos pasados, y moderar la transmisin de nuevos rasgos disfuncionales para la estabilidad y la equidad (CEPAL, 1998). Es evidente que el nuevo escenario internacional y los movimientos globalizados plantean grandes desafos al Estado. Este debe reacomodarse a los nuevos tiempos: ser ms gil, profesionalizado, con funcionarios bien remunerados, capaz de interpretar y armonizar las aspiraciones de la poblacin. La reforma debe desarrollar la capacidad de las instituciones para aprovechar de manera eficaz el margen remanente de discrecionalidad en las polticas pblicas nacionales. La globalizacin, con su heterogeneidad, plantea el desafo de aprovecharla y orientarla. Las tareas son mltiples, pues es difcil el camino hacia el desarrollo econmico. Pero raras veces las respuestas simples han servido para resolver los problemas complejos. Notas: 1/ Para una discusin ms detallada, vase Oman (1994) y Rodrik (1997). Una visin histrica se presenta en Ferrer (1996). 2/ Estos antecedentes se complementan con los sucesivos estudios de Feldstein, que comprueban el financiamiento predominantemente local de la formacin de capital a travs del mundo. Vase, por ejemplo, Feldstein y Bacchetta (1991). 3/ Un examen detallado de las causas principales que explican el desempeo del sector externo de la regin, y formas de mejorarlo, se presenta en CEPAL (1998), Parte Primera. 4/ Una de las deficiencias de las polticas macroeconmicas contemporneas es la inestabilidad provocada por la aplicacin de recetas que facilitan atrasos del tipo de cambio, tasas de inters real . excesivamente elevadas (outlier rates), endeudamientos externos insostenibles y una expansin de carteras bancarias riesgosas. En definitiva, tienden a favorecer las ganancias especulativas (a expensas del resto de la economa) por sobre las de productividad (que favorecen al conjunto). Un anlisis sobre los rasgos que deben poseer las polticas macroeconmicas para que contribuyan mejor al desarrollo productivo y a la equidad se presenta en Ffrench-Davis (1996). 5/ Esa proporcin fue particularmente elevada en pases como la Repblica de Corea y Tailandia, en parte con flujos que se desplazaron desde Amrica Latina despus de la crisis de Mxico. 6/ Las correcciones deben efectuarse en ambos sentidos. Por ejemplo, parte de la inversin extranjera directa consiste en la compra de empresas existentes o en corrientes hacia un pas desde el cual se redirigen hacia un tercer pas. El efecto neto, sin embargo, se estima que implica una elevacin significativa, sobre el 6%. 7/ Oman (1994), adems, destaca el papel de la proximidad geogrfica (regionalizacin) en la organizacin de esas redes de produccin como un rasgo impuesto por el nuevo paradigma tecnolgico de la produccin flexible. Bibliografa Boyer, R. (1993): "The convergence hypothesis revisited: globalisation but still the century of nations?", documento de trabajo, No. 9403, Pars, Centro de Estudios Prospectivos de Economa Matemtica Aplicada a la Planificacin (CEPREMAP), agosto . Calvo, G.,E. Leiderman y C. Reinhart (1993): "Capital Inflows and Real Exchange Rate Appreciation in Latin America: the Role of Extemal Factors", IMF Staff Papers, vol. 40, NoI, Washington, D.C., Fondo Monetario Internacional. CEPAL (Comisin Econmica para Amrica Latina y el Caribe) (1998): Amrica Latina y el Caribe. 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